¿Cómo cierro mi negocio de forma ordenada?

Uno de los momentos más difíciles en la vida comercial de todo emprendedor es cuando debe tomar la decisión con respecto al momento de cerrar su negocio. Este acto no se debe relacionar con el antiguo “cerrar la cortina” y (tratar de) olvidarse de los problemas que dejó la empresa cerrada, por el contrario, tiene que ver a acciones efectivas que yo como emprendedor o empresario deberé llevar adelante para que el negocio se cierre de forma ordenada, sin dejar problemas que incluso en el futuro podrían significarle muchos malos ratos.

Este momento difícil es, como lo han dicho muchos empresarios exitosos, en verdad aparente. Para muchos que ya han pasado por esta situación, se dan cuenta que se aprende y buscan en sus nuevos emprendimientos no repetir los mismos errores. Antes para cerrar negocios existía la quiebra, un procedimiento extremandamente lento y engorroso que, dadas sus características, solo era accesible para unos pocos porque, paradojalmente, era un procedimiento caro, inefectivo y, por sobre todo, ineficiente.

A partir del año 2014, sin embargo, esta situación cambia al introducirse un procedimiento que vino a reemplazar por completo a la quiebra, el que hoy conocemos como la Liquidación.

La Liquidación de Empresas y Personas Deudoras fue incorporada con la Ley 20.720, también conocida como Ley de Insolvencia y Reemprendimiento o Nueva Ley de Quiebras, y buscó cambiar el foco desde el pago de los Acreedores que en la práctica demostraba a hacer prácticamente una quimera que eternizaba procedimientos y satanizaba al endeudado, hacia el reemprendimiento del Deudor.

Este cambio se logra estableciendo un procedimiento universal en el cual el Deudor, en términos muy sencillos, confiesa ante un tribunal todas sus deudas, los bienes que tiene disponible para el pago de estas deudas, acompaña información relativa a sus trabajadores y otros documentos de carácter contable, como el balance de la empresa. Iniciado el procedimiento se nombra un administrador del procedimiento, anteriormente conocido como síndico y que hoy se denomina Liquidador, quien deberá tomar los bienes del Deudor, obtener el mejor precio posible por ellos y, con el fruto de la venta de esos bienes, pagarles a los Acreedores quienes, además, cuentan con beneficios de índole tributaria y que serán analizados en otra oportunidad.

Lo más interesante, y posiblemente el mayor cambio impulsado por la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, es la existencia de lo que se denomina como el discharge o la descarga de las deudas lo que significa que, al término del procedimiento, todo lo que no se haya alcanzado a pagar con el objeto de las deudas se extingue, es decir, no queda “en el aire. Tal como se indica, una vez terminado el procedimiento las deudas ya no existirán y, con ello, tampoco podrán cobrarse en el futuro.

Este es un procedimiento muy beneficioso para el Deudor, quien podrá rehabilitarse financieramente y solo requiere de un asesor experto quien te oriente desde antes de la presentación del procedimiento, durante y posteriormente para que puedas reemprender. En Sottolichio & Aguilera Abogados llevamos más de 5 años trabajando en el mundo del endeudamiento, y hemos ayudado a más de 4000 personas y empresas a encontrar la anhelada recuperación económica. Contáctanos, agenda una reunión virtual o presencial, y conversemos tu caso.